El pensamiento social de Émile Durkheim y Pierre Bourdieu

De Baripedia
El pensamiento social de Émile Durkheim y Pierre Bourdieu
Description de cette image, également commentée ci-après

Émile Durkheim

Faculté Faculté des sciences de la société
Département Département de science politique et relations internationales
Professeur(s) Rémi Baudoui
Cours Introduction à la science politique

Lectures


Languages

La ciencia política es un campo de investigación en constante evolución, con diversas teorías y enfoques propuestos por importantes pensadores como Durkheim y Bourdieu. En este artículo examinaremos los enfoques politológicos de estas dos grandes figuras de la sociología y su impacto en nuestra comprensión de la política como fenómeno social complejo y dinámico. Comenzaremos analizando el enfoque holístico de Durkheim, que subraya la importancia de las instituciones y las normas sociales en la vida política, antes de examinar la crítica más radical de Bourdieu, que hace hincapié en la influencia del capital social y cultural en la política.

Durkheim, considerado el padre fundador de la sociología, propuso un enfoque holístico de la política que hacía hincapié en la importancia de las instituciones y las normas sociales en la vida política. Según Durkheim, la política es un mecanismo para mantener la cohesión social garantizando la armonía entre individuos y grupos sociales. Consideraba la división del trabajo político como una manifestación de la división del trabajo social y veía el Estado como un símbolo de solidaridad orgánica. Pierre Bourdieu, por su parte, propuso un enfoque más crítico de la política, en el que destacaba la influencia del capital social y cultural en la vida política. Según Bourdieu, la política es una lucha por el poder que tiene lugar en un campo político marcado por las desigualdades sociales y culturales. Consideraba que los actores políticos, como los partidos políticos y los votantes, están sujetos a normas y prácticas

La vida de Emile Durkheim: 1858 - 1917

Émile Durkheim (1858-1917) es uno de los fundadores de la sociología moderna. Nacido en Épinal (Lorena, Francia), su vida y su obra se vieron influidas por el complejo contexto histórico en el que creció y trabajó. Durkheim estudió en la École Normale Supérieure de París y se convirtió en profesor, enseñando sociología y pedagogía. Intentó establecer la sociología como una ciencia distinta, con sus propios métodos de estudio e investigación. Su perspectiva era que las sociedades eran algo más que la suma de sus individuos, sino entidades complejas con sus propias características y leyes. Durkheim vivió durante un periodo de agitación social y política en Francia. La Comuna de París, que tuvo lugar en 1871, fue una revuelta contra el gobierno francés que fue violentamente reprimida. Este periodo, con sus tensiones y conflictos sociales, contribuyó sin duda a conformar la visión que Durkheim tenía de la sociedad y de la importancia de la solidaridad social. Durkheim es conocido sobre todo por sus trabajos sobre la anomia, el suicidio, la división del trabajo social, la religión y la solidaridad social. Sostenía que las sociedades modernas se caracterizaban por una solidaridad orgánica, basada en la dependencia mutua de los individuos debido a la especialización del trabajo. Esto contrasta con la solidaridad mecánica de las sociedades más tradicionales, basada en la similitud de los individuos.

La primera pregunta que se plantea es qué factores llevaron a una parte de la sociedad a tomar las armas contra los menos afortunados y qué conduce a la aparente disolución de la sociedad. Esta pregunta refleja la preocupación de Durkheim por la cohesión social y el orden moral. Le preocupaban profundamente las condiciones que podían conducir a la descomposición social, o lo que él llamaba anomia, un estado de falta de normas o reglas, desorientación e inseguridad.

A la pregunta de por qué una parte de la sociedad estaría dispuesta a armarse para atacar a los más pobres, Durkheim probablemente habría señalado las divisiones sociales y económicas, y la falta de solidaridad social. Para él, la solidaridad es el pegamento que mantiene unida a una sociedad, y cuando esta solidaridad se debilita, pueden producirse conflictos y violencia. Para Durkheim, la cohesión social se basa en dos tipos de solidaridad: la solidaridad mecánica, que se basa en la similitud y es típica de las sociedades tradicionales o primitivas, y la solidaridad orgánica, que se basa en la diferencia y la dependencia mutua, típica de las sociedades modernas e industrializadas. La transición de la solidaridad mecánica a la orgánica puede ser tumultuosa y dar lugar a conflictos sociales. En cuanto a la cuestión de qué hace que una sociedad deje de existir, Durkheim veía la sociedad como algo más que un conjunto de individuos. Para él, una sociedad es un sistema complejo de relaciones sociales, normas, valores y creencias. Si estos lazos sociales se debilitan, por ejemplo por una desigualdad económica extrema, un conflicto político o un cambio social rápido, puede parecer que la propia sociedad se desintegra. Es lo que él denominó anomia.

Durkheim vivió y trabajó en una época en la que los ideales de la República, como la libertad, la igualdad y la fraternidad, eran importantes en el pensamiento político y social francés. También era una época en la que el socialismo empezaba a ganar influencia como ideología política y económica. El propio Durkheim no era socialista, pero reconocía la importancia de las cuestiones sociales y económicas en la formación de la sociedad. Trató de entender cómo las sociedades podían mantener su cohesión a pesar de las divisiones económicas y sociales, y subrayó la importancia de la solidaridad social para mantener el orden y la estabilidad. En este contexto, Durkheim desarrolló su teoría de la solidaridad mecánica y orgánica. Sostenía que, en las sociedades modernas, la cohesión social depende menos de la similitud de los individuos (como en la solidaridad mecánica) que de su interdependencia económica y social (como en la solidaridad orgánica). Durkheim subrayó la importancia de las instituciones sociales, como la educación, para promover la solidaridad y prevenir la anomia. Para él, la educación es un medio de transmitir los valores y las normas sociales que unen a una sociedad.

Para Durkheim, el vínculo social o solidaridad es el pegamento que mantiene unida a una sociedad. Trató de entender cómo se crean y mantienen estos vínculos, y cómo pueden romperse, dando lugar a problemas sociales como la anomia. Durkheim definió dos tipos de solidaridad: mecánica y orgánica. La solidaridad mecánica es típica de las sociedades tradicionales o primitivas, donde los individuos son muy similares en sus valores, creencias y forma de vida. Por el contrario, la solidaridad orgánica es típica de las sociedades modernas, donde los individuos están muy diferenciados por su trabajo y roles sociales, pero están vinculados por su dependencia mutua. Para Durkheim, el estudio científico de los hechos sociales era esencial para comprender la sociedad. Los hechos sociales, según él, son fenómenos que tienen una existencia independiente de los individuos particulares. Son "externos" al individuo y "coercitivos", es decir, ejercen una presión sobre él. Esto incluye cosas como las normas y los valores sociales, las instituciones sociales, las leyes, las costumbres, etc. Al comprender cómo funcionan estos hechos sociales, Durkheim creía que podríamos entender mejor cómo se mantiene unida la sociedad, cómo pueden resolverse los conflictos sociales y cómo prevenir problemas como la anomia. En este sentido, Durkheim veía la sociología no sólo como una ciencia, sino también como una herramienta para la mejora de la sociedad.

Las cuestiones planteadas por Durkheim siguen siendo de actualidad. La cuestión de la solidaridad, o lo que mantiene unida a una sociedad, sigue estando en el centro de los debates sociológicos. Vivimos en un mundo cada vez más interconectado, en el que los cambios económicos, políticos y tecnológicos remodelan constantemente nuestras sociedades. Entender cómo afectan estos cambios a nuestra cohesión social es una cuestión fundamental. Durkheim vivió en una época de rápidos cambios sociales, con la transición de una sociedad predominantemente rural a otra predominantemente urbana e industrial. Consideró estos cambios como una transición de la solidaridad mecánica a la orgánica. Los "hechos sociales", según Durkheim, son fenómenos que tienen una existencia independiente de los individuos. Sostenía que estos hechos sociales pueden estudiarse científicamente, al igual que los fenómenos naturales de la física o la biología. Esto incluye no sólo instituciones sociales obvias como la familia o la educación, sino también fenómenos más abstractos como las normas sociales, los valores, las creencias colectivas, etc. Así, para interpretar un acontecimiento (como un conflicto social, un cambio político o incluso un fenómeno individual como el suicidio), Durkheim diría que necesitamos entenderlo en términos de hechos sociales. Por ejemplo, en su estudio sobre el suicidio, trató de comprender cómo influyen los factores sociales (como el grado de cohesión social, las normas religiosas, etc.) en las tasas de suicidio.

Estas obras nos ayudan a comprender el mundo actual. Cada una de estas obras contribuyó a establecer la sociología como disciplina científica diferenciada y a definir su objeto de estudio: los hechos sociales.

  • "Sobre la división del trabajo social" (1893): En esta obra, Durkheim examina cómo la división del trabajo, o la especialización de los papeles en la sociedad, ha cambiado las relaciones sociales. Sostiene que la división del trabajo ha dado lugar a una nueva forma de solidaridad, que denomina solidaridad orgánica, basada en la dependencia mutua más que en la similitud.
  • "Las reglas del método sociológico" (1895): Esta obra es esencialmente una exposición del método científico de Durkheim para el estudio de los hechos sociales. En ella define los hechos sociales como fenómenos externos y coercitivos que pueden estudiarse objetivamente, independientemente de las preferencias o creencias individuales.
  • "El suicidio" (1897): En esta obra, Durkheim aplica su método al estudio de un fenómeno concreto: el suicidio. Demuestra que el suicidio, aunque a menudo se considera un acto profundamente personal, puede entenderse como un hecho social en el que influyen factores sociales como la religión, el matrimonio y la integración social. Divide el suicidio en tres tipos principales: suicidio egoísta, suicidio altruista y suicidio anómico.

Esta obra sentó las bases de la sociología como disciplina académica y sigue influyendo en la forma de entender la sociedad actual. Ilustran el enfoque de Durkheim, según el cual la sociología debe centrarse en las estructuras sociales y las fuerzas sociales más que en las acciones individuales.

Durkheim no era un "pensador" en el sentido de que no se limitaba a reflexionar de forma abstracta sobre las ideas, sino que era un atento observador de la sociedad que trataba de comprender las fuerzas y estructuras que la conforman. Consideraba la sociología como una ciencia empírica que debía basarse en la observación sistemática y el análisis de los hechos sociales. Trataba de identificar las estructuras y fuerzas sociales que subyacen a los fenómenos observables, como la división del trabajo, el suicidio o la religión. Durkheim se centró en las contradicciones y tensiones de la sociedad, como el conflicto entre lo individual y lo colectivo, o entre tradición y modernismo. Consideraba estas contradicciones como fuerzas motrices del cambio social. Así pues, aunque Durkheim fue sin duda un pensador -sus ideas han influido profundamente en la sociología y otras disciplinas-, también fue un observador y analista de la sociedad. Su objetivo era comprender la sociedad de forma empírica y científica, basándose en hechos observables y no en especulaciones teóricas.

El asunto Dreyfus tuvo un impacto significativo en Durkheim y en su obra. La aparente injusticia de la situación -un oficial del ejército francés, Alfred Dreyfus, acusado falsamente de espionaje, en gran parte debido a su etnia y religión- puso de relieve para Durkheim los peligros de la irracionalidad y la intolerancia en la sociedad. Esto le llevó a seguir reflexionando sobre la cuestión de la moral y la ética en las relaciones sociales. Para Durkheim, la sociedad no es sólo un conjunto de individuos, sino un sistema moral y ético. El caso Dreyfus puso de manifiesto la necesidad de un sistema de justicia justo e imparcial que respetara los derechos del individuo. Durkheim también estuvo muy influido por la laicidad, una idea clave de la República Francesa que separa Iglesia y Estado. Aunque reconocía el importante papel de la religión en la creación de solidaridad y sentido de comunidad, sostenía que el laicismo era necesario para preservar la libertad individual y evitar conflictos religiosos. En cuanto al socialismo, Durkheim veía la solidaridad como un elemento clave de esta filosofía. Para él, el socialismo no sólo consistía en la igualdad económica, sino también en la solidaridad social: el reconocimiento de que todos los miembros de la sociedad están interconectados y dependen unos de otros. Creía que cuando los individuos tomaran conciencia de esta interconexión, actuarían de forma más solidaria y altruista. Aunque Durkheim defendía la importancia de la solidaridad y la justicia social, él mismo no era un activista ni un revolucionario. Su principal aportación fue ofrecer un análisis sociológico de estas cuestiones, ayudando a comprender cómo se crea y mantiene la solidaridad en una sociedad compleja y diversa.

Émile Durkheim se convirtió en profesor de sociología en la Universidad de Burdeos en 1887, lo que le convirtió en uno de los primeros profesores de sociología de Francia. Durkheim trabajó sobre cuestiones de moral y ética, y se vio profundamente afectado por los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial. Su hijo André murió en combate en 1916, lo que supuso un golpe devastador para Durkheim. Este trágico suceso tuvo un impacto significativo en él y probablemente influyó en su trabajo sobre cuestiones relacionadas con la guerra, los conflictos y la cohesión social. Durkheim murió en 1917, al parecer de agotamiento y dolor por la muerte de su hijo. Su obra siguió teniendo una gran influencia en la sociología y otras disciplinas de las ciencias sociales mucho tiempo después de su muerte, y aún hoy es muy leída y citada.

Según Durkheim, el hecho social cumple cuatro criterios:

  • Externidad: según Durkheim, los hechos sociales son externos a los individuos. Son producto de la sociedad en su conjunto y no de acciones o decisiones individuales. Existen independientemente de cualquier individuo concreto y persisten incluso después de la muerte del individuo. Además, los hechos sociales son vinculantes para los individuos. Dictan cómo deben comportarse los individuos en diferentes situaciones y contextos sociales. Si un individuo no se ajusta a estas normas y reglas sociales, puede ser sancionado por la sociedad. Además, los hechos sociales tienen cierta permanencia en el tiempo. Son más duraderos que la vida de un individuo. Pueden cambiar y evolucionar con el tiempo, pero no desaparecen fácilmente. Esta permanencia confiere cierta estabilidad y previsibilidad a la vida social. Por último, la exterioridad de los hechos sociales significa que están más allá de la voluntad y el control de los individuos. Los individuos no pueden simplemente decidir cambiar un hecho social a voluntad. Tienen que conformarse a estos hechos sociales, lo quieran o no.
  • Coacción: La coacción es una característica esencial de los hechos sociales. Se ejerce sobre los individuos de diversas formas y a distintos niveles, por ejemplo, a través de normas sociales, leyes, reglas, expectativas, rituales, tradiciones y costumbres. La coerción, en el contexto de la teoría de Durkheim, no es necesariamente negativa u opresiva. Es un medio por el que la sociedad garantiza su coherencia y orden. Facilita la coordinación y la cooperación entre los individuos y contribuye a mantener la estabilidad social. Por ejemplo, las normas sociales obligan a los individuos a comportarse de una determinada manera en determinadas situaciones. Si un individuo viola estas normas, puede ser sancionado por la sociedad, ya sea mediante sanciones formales (por ejemplo, sanciones legales) o informales (por ejemplo, desaprobación social). La coacción también puede adoptar la forma de influencias más sutiles, como la presión para ajustarse a las expectativas sociales o seguir determinadas tradiciones o costumbres. Por ejemplo, la expectativa social de que las personas se casen y tengan hijos puede considerarse una forma de coacción. La coerción es una fuerza que moldea el comportamiento de los individuos y garantiza la cohesión social. Está omnipresente en la sociedad e influye en todos los aspectos de la vida social.
  • Generalidad: Durkheim destacó la generalidad como una de las características clave de un hecho social. Para que un fenómeno se considere un hecho social, debe estar generalizado en una sociedad en un momento dado. Esto significa que los hechos sociales no son acontecimientos aislados o comportamientos individuales, sino pautas de comportamiento ampliamente compartidas por los miembros de una sociedad. Por ejemplo, las costumbres, tradiciones, leyes, normas sociales, instituciones, formas de pensar, etc., son ejemplos de hechos sociales porque son comunes a la mayoría de los miembros de una sociedad. Generalidad no significa que todos los individuos de una sociedad se ajusten necesariamente al hecho social, sino que éste es generalmente aceptado y practicado por la mayoría. Por ejemplo, aunque no todas las personas de una sociedad se adhieran necesariamente a las mismas creencias religiosas, la religión en sí es un hecho social porque es una institución ampliamente aceptada y practicada en la sociedad. Además, la generalidad de un hecho social puede variar entre sociedades y épocas. Por ejemplo, lo que se considera una norma social aceptable puede variar de una sociedad a otra y de una época a otra. Esto demuestra que los hechos sociales son dinámicos y cambian con el tiempo y el contexto social.
  • El criterio histórico: El criterio histórico es otro elemento esencial en la definición de Durkheim de los hechos sociales. Para que un fenómeno se considere un hecho social, no sólo debe estar muy extendido, sino que además debe tener una cierta duración en el tiempo. Un nuevo fenómeno o tendencia sólo se convierte en hecho social cuando ha tenido tiempo de difundirse ampliamente en la sociedad y de integrarse en sus estructuras y prácticas. En otras palabras, un hecho social debe estar arraigado en la historia de la sociedad. La importancia del criterio histórico está ligada a la noción de estabilidad de los hechos sociales. Aunque pueden cambiar y evolucionar con el tiempo, los hechos sociales suelen tener cierta permanencia y son resistentes a los cambios rápidos. Un ejemplo de la aplicación del criterio histórico en el análisis de los hechos sociales podría ser la evolución del uso de la tecnología digital e Internet. Al principio, Internet y los ordenadores eran utilizados principalmente por investigadores informáticos y profesionales de la tecnología. Sin embargo, con el tiempo, su uso se ha extendido a todos los estratos de la sociedad. Hoy en día, el uso de Internet y las tecnologías digitales es un hecho social en sí mismo: trasciende a individuos y grupos, y tiene una fuerza coercitiva que obliga a las personas a utilizarlo para comunicarse, trabajar, educarse, etc. También es un ejemplo de cómo los hechos sociales pueden evolucionar y cambiar con el tiempo. A medida que las tecnologías digitales se desarrollan y difunden, las normas y comportamientos asociados a su uso también cambian. Por ejemplo, hace unas décadas era habitual enviar cartas por correo. Hoy es mucho menos habitual, sustituido por comunicaciones electrónicas como el correo electrónico y la mensajería instantánea. Así, el uso generalizado de Internet y la tecnología digital es un ejemplo de un hecho social que ha surgido y se ha desarrollado con el tiempo. Un nuevo fenómeno o tendencia sólo se convierte en hecho social cuando ha tenido tiempo de extenderse ampliamente en la sociedad e integrarse en sus estructuras y prácticas. En otras palabras, un hecho social debe estar arraigado en la historia de la sociedad. La importancia del criterio histórico está ligada a la noción de estabilidad de los hechos sociales. Aunque pueden cambiar y evolucionar con el tiempo, los hechos sociales suelen tener cierta permanencia y son resistentes a los cambios rápidos.

Durkheim sostenía que, para estudiar científicamente los hechos sociales, había que tratarlos como "cosas" (u "objetos"). Con ello no quería decir que fueran materiales o tangibles en el mismo sentido que los objetos físicos, sino que debían considerarse entidades independientes de nuestras percepciones o juicios de valor individuales. Según Durkheim, los hechos sociales tienen una realidad que existe independientemente del individuo. Son externos al individuo y lo constriñen. Tienen características que pueden observarse, describirse y analizarse. No son simples ideas o percepciones en nuestra mente, sino aspectos concretos de la realidad social que tienen una influencia real en nuestro comportamiento. Así pues, para estudiar los hechos sociales, debemos adoptar un enfoque objetivo y científico. Debemos observarlos y analizarlos con imparcialidad, sin dejar que nuestros prejuicios u opiniones personales influyan en nuestra comprensión. Debemos medirlos y cuantificarlos en la medida de lo posible, utilizar métodos rigurosos para poner a prueba nuestras hipótesis y teorías, y estar siempre dispuestos a revisar nuestras ideas a la luz de nuevas pruebas. También significa que debemos esforzarnos por comprender los hechos sociales de forma sistemática y exhaustiva, teniendo en cuenta todos los factores relevantes y tratando de descubrir las leyes subyacentes que los rigen. No debemos limitarnos a explicar los hechos sociales en términos de motivaciones o intenciones individuales, sino tratar de comprender cómo se producen y mantienen mediante estructuras y procesos sociales más amplios.

Según Durkheim, lo que "hace a la sociedad" es una combinación de hechos sociales que se manifiestan a través de las instituciones, normas, valores, reglas, prácticas, creencias y comportamientos que comparten los miembros de una comunidad. Son estos hechos sociales los que crean la estructura y el orden de la sociedad y rigen las interacciones entre los individuos. Las representaciones colectivas, una noción importante en la teoría de Durkheim, desempeñan un papel central en la formación de la sociedad. Las representaciones colectivas son ideas, creencias o valores compartidos por los miembros de una sociedad. Son el producto de la interacción social y contribuyen a formar la conciencia colectiva, es decir, el marco común de pensamiento y comprensión que une a los miembros de una sociedad. Proporcionan una base común para la comunicación y la interacción, y crean un sentimiento de pertenencia e identidad colectiva. Por ejemplo, en una sociedad determinada puede existir una representación colectiva de que la educación es importante. Esta representación colectiva puede manifestarse a través de instituciones sociales como el sistema educativo, normas sociales como la expectativa de que los niños vayan a la escuela y comportamientos individuales como estudiar y aprender. Así pues, para Durkheim, lo que "hace a la sociedad" es el conjunto de hechos sociales, incluidas las representaciones colectivas, que proporcionan estructura y orden a la vida social y que unen a los individuos en una comunidad coherente y funcional.

Durkheim estableció una importante distinción entre representaciones individuales y colectivas. Las representaciones individuales, también llamadas "preconcepciones", son las ideas, creencias y percepciones que un individuo tiene basadas en su experiencia personal y su interpretación subjetiva del entorno. Son únicas para cada individuo y cambian constantemente. Las representaciones colectivas, en cambio, son ideas, creencias y valores compartidos por los miembros de una sociedad. Son producto de la interacción social y están arraigadas en las instituciones, normas y prácticas de la sociedad. Son relativamente estables y duraderas, y trascienden a los individuos. Las representaciones colectivas desempeñan un papel central en la formación y el mantenimiento de la sociedad. Proporcionan un marco común de pensamiento y comprensión que une a los miembros de una sociedad y guía sus interacciones. También son un elemento clave de los hechos sociales, que son los fenómenos que resultan de la actividad colectiva y que constriñen a los individuos. Sin embargo, Durkheim insistía en que, para estudiar científicamente los hechos sociales, había que ir más allá de las representaciones individuales y centrarse en las representaciones colectivas. Las representaciones individuales son demasiado variables y subjetivas para servir de base al análisis sociológico. Las representaciones colectivas, en cambio, pueden observarse, medirse y analizarse, y pueden ayudarnos a comprender las estructuras y los procesos sociales.

La idea de que la delincuencia tiene una función en la sociedad puede parecer contraintuitiva, pero es fundamental en la teoría de Durkheim. Para Durkheim, la delincuencia es un hecho social y, como todos los hechos sociales, tiene una función en la sociedad. Así es como él lo ve:

  1. Normalidad del delito: Durkheim sostenía que el delito es un fenómeno normal porque existe en todas las sociedades. Su existencia universal sugiere que cumple determinadas funciones sociales o que es una consecuencia inevitable de la vida social.
  2. Función de refuerzo de normas y valores: El delito desempeña un papel importante en el refuerzo de las normas y valores sociales. Cuando se comete un delito, la sociedad suele reaccionar con indignación y castigo, lo que refuerza la adhesión a la norma violada y recuerda a todos los miembros de la sociedad la importancia de respetar las normas.
  3. Función de cambio social: La delincuencia también puede desempeñar un papel en el cambio social. En algunas circunstancias, los actos delictivos pueden poner de manifiesto la injusticia o la inadecuación de las normas existentes y provocar cambios en las mismas.
  4. Función de cohesión social: Por último, el delito puede promover la cohesión social creando un sentimiento de unidad entre los miembros de la sociedad contra el delincuente.

Durkheim no justifica ni glorifica el delito. Al contrario, trata de comprender su función sociológica. Según él, una sociedad sin delincuencia es imposible porque siempre habrá individuos que se desvíen de las normas sociales. Además, una sociedad sin desviación sería estéril e incapaz de cambiar y evolucionar.

El hecho social

En "Las reglas del método sociológico", Durkheim define efectivamente los hechos sociales como formas de actuar, pensar y sentir externas al individuo y dotadas de un poder de coacción en virtud del cual se le imponen. Para Durkheim es esencial que los hechos sociales sean considerados como cosas, es decir, como entidades objetivas que pueden ser estudiadas con independencia de las percepciones y valoraciones individuales. Para él, los hechos sociales tienen una realidad propia, distinta de la de los individuos que componen la sociedad. Son "generales" en el sentido de que no se limitan a acciones individuales, sino que representan pautas de comportamiento comunes a un grupo, sociedad o cultura. Los hechos sociales tienen existencia propia, independiente de sus manifestaciones individuales. Pueden manifestarse en forma de leyes, costumbres, creencias, modas, valores, etc., que influyen y constriñen el comportamiento de los individuos. Otro aspecto importante de la definición de Durkheim es que estos fenómenos son lo suficientemente frecuentes y generalizados como para llamarlos "colectivos". Estas ideas desempeñaron un papel fundamental en el establecimiento de la sociología como disciplina científica distinta de la psicología o la filosofía. Al centrarse en los hechos sociales, Durkheim permitió a la sociología centrarse en las estructuras y procesos sociales que configuran el comportamiento humano.

La forma de actuar de las personas puede estar condicionada tanto por factores individuales como colectivos. Durkheim reconocía que los individuos tienen sus propias percepciones, experiencias y características individuales que influyen en su comportamiento. Sin embargo, también argumentó que las acciones individuales están moldeadas y guiadas por determinantes colectivos, es decir, normas, valores, costumbres y expectativas compartidas dentro de una sociedad determinada. Durkheim subrayó que los individuos están socialmente integrados y actúan de acuerdo con las normas y expectativas de su grupo social. Estas normas y expectativas proporcionan patrones de comportamiento o "reacciones típicas" que son comúnmente aceptadas y observadas en una sociedad determinada. Estas reacciones típicas pueden incluir comportamientos, actitudes, valores, creencias o formas de pensar que comparten muchos miembros de la sociedad. Así, las formas de actuar están influidas tanto por factores individuales, como las experiencias y percepciones subjetivas, como por determinantes colectivos, como las normas sociales y las expectativas compartidas. Durkheim consideraba que el análisis de los hechos sociales debía tener en cuenta esta compleja interacción entre lo individual y lo colectivo para comprender plenamente el comportamiento y las acciones en una sociedad determinada.

Las formas de solidaridad social

Lo fundamental es trabajar en la organización de la comunidad. ¿Qué está en juego en nuestras sociedades modernas? En las sociedades modernas hay una mayor división del trabajo, con una mayor especialización y diferenciación de funciones y tareas. Esto conduce a una mayor independencia individual en el sentido de que cada persona tiene su propio papel específico y distinto. Esta independencia también se traduce en una mayor libertad individual y una mayor variedad de formas de vivir la propia vida. Sin embargo, al mismo tiempo, esta especialización significa que los individuos son más dependientes unos de otros. Por ejemplo, un individuo puede ser un excelente médico, pero depende de los demás para producir alimentos, construir una casa, gestionar las infraestructuras de la ciudad, etcétera. En otras palabras, aunque cada individuo pueda tener un papel más independiente, la sociedad en su conjunto funciona a través de una fuerte interdependencia entre sus miembros. Es esta paradoja la que se encuentra en el corazón de la solidaridad orgánica: mientras que cada individuo se vuelve más distinto e independiente, la sociedad en su conjunto se vuelve más integrada e interconectada.

Durkheim desarrolló el concepto de anomia para describir una condición social en la que se produce una ruptura o disminución de las normas y valores que rigen el comportamiento de los individuos en una sociedad. La anomia suele producirse en periodos de crisis o cambios sociales rápidos, cuando las antiguas normas se ven alteradas y aún no se han establecido las nuevas. Esto puede provocar confusión, sensación de inseguridad y un aumento de comportamientos como la delincuencia y el suicidio. La anomia puede considerarse un síntoma de la transición de la solidaridad mecánica a la orgánica en una sociedad. Cuando la solidaridad mecánica, basada en la igualdad y la conformidad con un conjunto común de normas y valores, empieza a romperse, los individuos pueden sentirse perdidos y desorientados. La solidaridad orgánica, basada en la interdependencia y la especialización de roles, aún no está plenamente establecida, lo que deja un vacío normativo. Esto puede ocurrir especialmente en las sociedades modernas, donde los cambios sociales suelen ser rápidos y perturbadores. Por ejemplo, el auge de la industrialización y el capitalismo en los siglos XIX y XX creó condiciones de anomia, ya que las sociedades luchan por adaptar sus normas y valores a estos nuevos sistemas económicos. La anomia es, por tanto, un concepto clave para entender cómo las sociedades gestionan el cambio y la transición, y cómo pueden fracasar al hacerlo. Es un indicio de la tensión entre el individuo y la sociedad, y de la necesidad de un equilibrio entre la libertad individual y la cohesión social.

La distinción entre solidaridad mecánica y orgánica es fundamental en la obra de Emile Durkheim. Estas dos formas de solidaridad reflejan diferentes tipos de sociedades, con estructuras sociales, normas y valores distintos.

La solidaridad mecánica suele caracterizar a las sociedades tradicionales o premodernas, como las sociedades agrícolas o tribales, en las que existe una gran similitud entre los individuos en cuanto a valores, creencias y estilos de vida. En estas sociedades, la cohesión social se mantiene al compartir una conciencia colectiva, un conjunto común de creencias y valores morales profundamente interiorizados por cada individuo.

Por el contrario, la solidaridad orgánica es típica de las sociedades modernas o posmodernas, que se caracterizan por una gran diversidad y especialización de roles. En estas sociedades, la cohesión social se basa en la interdependencia económica y social de los individuos. Los individuos están vinculados entre sí no por similitudes, sino por diferencias: dependen unos de otros para obtener servicios especializados y competencias que no pueden proporcionar por sí mismos.

Así pues, la transición de la solidaridad mecánica a la orgánica representa la transición de una sociedad tradicional a una sociedad moderna. Es un proceso que puede ser perturbador y conflictivo, ya que implica un cambio radical en la estructura social y en la forma en que los individuos se perciben a sí mismos y sus relaciones con los demás. Sin embargo, según Durkheim, este proceso también es necesario para la adaptación y la supervivencia de las sociedades en un mundo en constante cambio.

El hecho religioso

Durkheim subraya la importancia crucial de los fenómenos religiosos en la sociología. Dirá que los hechos religiosos siempre han sido importantes. Además, estamos en un mundo que se está volviendo secularizado.

La religión se usa en la creación de lazos sociales. No sólo asegura que todos tengan las mismas creencias, sino que también asegura que todos tengan la misma moralidad y que los pensamientos de las personas permanezcan bastante uniformes. En este sentido, la religión asegura la integración de los individuos en un grupo.

Aunque haya una pérdida de religiosidad, debemos tener cuidado de que los religiosos puedan subsistir. El hecho religioso siempre permite explicar el hecho social, en particular la secularización del mundo social, porque los religiosos subsisten incluso más allá de la pérdida de la religión. El hecho religioso no desaparece aunque estemos en una sociedad secular, porque el comportamiento sigue guiado por la moral de la esencia religiosa. La religión es un hecho moral estructurador. El "crimen religioso" es el crimen contra las cosas colectivas (autoridad pública, moral, tradiciones, religión). El crimen religioso es la primera forma de crimen en una sociedad en desarrollo. Es un asalto a lo sagrado. No escapamos de los valores morales que provienen de los religiosos.

La Teoría de la Socialización

Durkheim elabora la teoría de la socialización según dos procesos. La integración social es conciencia, creencia y prácticas comunes (sociedad religiosa), interacciones con otros (sociedad doméstica), objetivos comunes (sociedad política). Construye la cohesión social. Para hacer sociedad, debemos definir valores comunes vinculados a un proceso de integración social. El proceso de integración relativiza la libertad del individuo en relación con los valores que ha integrado. También crea cohesión social. Por otra parte, la regulación social es el hecho de que la comunidad debe dotarse de reglas, lo que se refiere al papel moderador que desempeña la sociedad, es decir, la autoridad moral que ejerce sobre los individuos. Las interacciones entre los miembros del grupo se organizan en torno a una jerarquía social y normas acordadas y adoptadas. En otras palabras, es la integración de las normas sociales lo que permite gestionar moderadamente las propias pasiones. Por lo tanto, a nivel de estructuras, las formas de hacer las cosas y las representaciones pueden generar acción.

Durkheim describe las características que permiten reconocer una sociedad moderna: objetivos comunes, principios de justicia, simbolismo y solidaridad entre los individuos (solidaridad orgánica). Todos estos elementos permiten crear una teoría de la sociedad y del cambio social.

Al cuestionar el suicidio, Durkheim defiende la idea de que el suicidio es un hecho social por derecho propio: ejerce un poder coercitivo y externo sobre los individuos. Desde allí, intenta caracterizarlo. Está determinado por razones íntimas y psicológicas. También se basa en causas sociales, determinantes sociales. Para Durkheim, es necesario salir del análisis personal del suicidio y estudiarlo como un hecho social.

Durkheim distingue varias razones para el suicidio. El suicidio altruista es el hecho de que el individuo se considera incapaz de cumplir con sus deberes, el suicidio egoísta es la negativa a existir en relación con las normas sociales, el suicidio anómico es la imposibilidad de llegar a existir en un sistema muy complejo o está dotado de responsabilidades que no puede asumir. Esto se remonta a la manera en que la sociedad exacerba las contradicciones y el suicidio fatalista interviene en casos de sobrerregulación, la vida social está extremadamente regulada y el margen de maniobra individual se reduce. El control social y las normas son demasiado importantes como para apoyarlos.

Para concluir, por un lado, el suicidio es un hecho social que se produce por falta de socialización; por otro lado, la sociedad tiene dificultades para producir socialización.

Pierre Bourdieu: por una teoría política del mundo social

Pierre Bourdieu: 1930 - 2002

Pierre Bourdieu.

Bourdieu cumplió su servicio militar en Argelia en 1958. Le apasionará Argelia y señalará algo fundamental, a saber, la brecha entre el discurso y la realidad. Básicamente, el campo de las ciencias sociales y un campo en el que se debe prestar especial atención a la relación entre discurso y realidad.

Para analizar la relación entre el habla y los hechos, Bourdieu se compromete con la sociología. Su pensamiento ha tenido una influencia considerable en las humanidades y las ciencias sociales. Su obra sociológica está dominada por un análisis de los mecanismos reproductivos de las jerarquías sociales. Estudiando Argelia y la sociedad cabila tradicional, hará la transición a la sociología, luego estudiará los grupos sociales elaborando una teoría política y tomando posiciones alter-globalistas.

Entre sus principales escritos se encuentra Le déracinement publicado en 1964, una obra en la que estudia el efecto del desarraigo sobre la población argelina y muestra los efectos desestructuradores de este proceso. Publicado en 1979, La distinction, critique sociale du jugement, Le sens pratique en 1980, La misère du monde en 1993 y La domination masculine en 1998.

Construirá una teoría centrada en sociología, filosofía y política. En 1980, ocupó la cátedra de sociología en el Colegio de Francia. Desde entonces, criticó la globalización y se acercó a los movimientos antiglobalización.

El concepto de habitus

El habitus es el acto de socializar con un pueblo tradicional, definición que se resume en un "sistema de disposiciones reguladas". Permite a un individuo moverse dentro del mundo social e interpretarlo de una manera que es única para él o ella y común a los miembros de las categorías sociales a las que pertenece.

El conjunto de rasgos y propiedades que resultan de la apropiación de ciertos conocimientos y experiencias. Hace comportamientos, hábitos, reflejos. Estamos regulados por una historia que va a contraer las diferentes experiencias.

El habitus primario se compone de las disposiciones más antiguas y por lo tanto más duraderas, mientras que el habitus secundario se refiere al hábito escolar, familiar y profesional.

El habitus es una estructura interna que aún se está reestructurando. Es dinámica y tiene la función de sentir y actuar. El individuo está determinado por modelos de comportamiento integrados en los distintos procesos de socialización y basados en su experiencia; actúa en función de las situaciones que han existido: es el hábito. Sin embargo, no siempre somos conscientes de cómo actuamos. No podemos saber necesariamente que todos los actos están determinados en nosotros.

Las disposiciones de habitus son transposibles, sistemáticas y presentes; construyen un sistema que hace tendencial nuestras prácticas y que sustenta la coherencia en nuestro comportamiento. Bourdieu lo compara con un programa de ordenador que realiza funciones. Por otro lado, la máquina humana puede tener fallas, esto es lo que la diferencia de las computadoras: puede haber bloqueos, contradicciones e inconsistencias.

Existen dos procesos de socialización, el primario que tiene lugar durante la infancia (familia, escuela) y se refiere a las disposiciones más antiguas, y el secundario que va desde la adolescencia hasta el final de la vida (trabajo, compañeros de trabajo, etc.). Se injerta en el hábito primario.

El habitus es una estructura interna siempre en movimiento y en proceso de reestructuración. En habitus, existen dimensiones colectivas que generan conflictos generacionales derivados de un conflicto de habitus. Los más jóvenes trabajan con modelos de paternidad, pero también han incorporado una flexibilidad que choca con los valores de los más antiguos.

Bourdieu distingue entre dos tipos de movimientos de habitus. Por un lado degradado que es la transferencia social de hábitos descendientes: problema de adaptación social y por otro lado alcanzado que es la transferencia de hábitos ascendentes. Sin embargo, la reproducción social socava los conflictos de hábitos. En las cuestiones de educación y condicionamiento del aula existen hábitos de aula (comportamiento en el aula, experimentación).

Bourdieu hace un análisis social de esto afirmando que hay hábitos de clase que se refieren a diferentes dimensiones. Habría un hábito de clase en contradicción que implica una interpretación de la sociedad como espacio social de conflicto. Esto da lugar a problemas de conflicto en un espacio social multidimensional, que es un espacio social conflictivo.

Campo social y conflictividad: entre reproducción y distinción

"Podemos así representar el mundo social en forma de un espacio (muchas dimensiones) construido sobre la base de principios de diferenciación o distribución constituidos por todas las propiedades que actúan en el universo social considerado. Los agentes y grupos de agentes son así definidos por sus posiciones relativas en este espacio. ».

En otras palabras, la distribución se rige por un conjunto de principios, donde los agentes y grupos se definen según su posición relativa. Todo se mueve según las circunstancias. Es un espacio construido desde diferentes capitales.

Los fundamentos de los grupos sociales se basan en la "teoría del capital", que puede distinguirse entre sí:

  • capital humano son todas las habilidades, talentos, cualificaciones, experiencias acumuladas por un individuo que determinan en parte su capacidad de trabajar o producir para sí mismo o para otros;
  • capital económico: constituido por los diversos factores de producción y todos los bienes económicos;
  • capital cultural: corresponde al conjunto de valores, cualificaciones intelectuales, ya sean producidos por el sistema escolar o transmitidos por la familia;
  • El capital social se define como la totalidad de las relaciones sociales que tiene un individuo o grupo;
  • Capital simbólica: corresponde a todos los rituales relacionados con el honor y el reconocimiento.

Por lo tanto, los agentes sociales se distribuyen según una doble lógica:

  • La jerarquía: grupos sociales según el volumen de capital a su disposición. Cuanto más alto es el capital, más alto es el individuo en la sociedad.
  • La distinción: según la estructura del capital, es decir, la importancia respectiva de las dos especies capitales en el volumen total de su capital.
Espace social de Bourdieu.svg.png

Resumen del pensamiento de Bourdieusian

Su teoría define a la sociedad como un lugar de conflicto en el que los desafíos fundamentales dependen de la gestión de las fuerzas. Describe una sociedad en conflicto que no significa necesariamente violencia. Los grupos sociales se determinarán sobre la base del capital, mientras que el capital puede añadirse u oponerse.

Bourdieu desarrolla un análisis post-marxista en el que predomina la posesión de capital económico sobre otro capital. Las oposiciones sociales están determinadas entre aquellos que poseen más y menos capital.

Los agentes sociales distribuyen el capital según una lógica doble, es decir, clasificando los grupos sociales según el volumen de capital de que disponen y haciendo una distinción según la estructura del capital, es decir, la importancia respectiva de los dos tipos de capital en la acumulación total de su capital.

El mundo social es un campo de antagonismos y procesos de diferenciación, es también un mercado en el que se puede jugar. Todo el mundo utiliza sus posibilidades para aumentar el capital o impedir que otros lo adquieran. El reto es acumular. Los agentes sociales siempre buscan mantener o aumentar el volumen de su capital y, por lo tanto, mantener o mejorar su posición social; por otro lado, predominan los mecanismos de conservación del orden social debido a la importancia de las estrategias de copia.

Cada clase tiene sus propias especificidades:

  • la clase dominante dispone de capital económico y/o cultural. Por lo tanto, existen tensiones dentro de este grupo según el cual el capital es más abundante. Es una clase que se distingue por una fuerte dotación de capital financiero y/o cultural.
  • la pequeña burguesía encuentra su unidad en su deseo de ascensión social, pero está atravesada por divisiones y contradicciones según la dote del capital.
  • Finalmente, las clases trabajadoras se caracterizan por su desposesión financiera y cultural.

La posición de los agentes sociales en un ámbito depende de su posición en el espacio social. Por lo tanto, se puede analizar una clase política según su posición social.

Existen estrategias implementadas por los agentes sociales para la conservación o apropiación del capital. La reproducción social se refiere al fenómeno sociológico del inmovilismo social intergeneracional. Este término describe una práctica social relacionada con la familia, que consiste en mantener una posición social de una generación a otra mediante la transmisión de un patrimonio, material o inmaterial.

Entre las estrategias de inversión, podemos distinguir entre ellas:

  • estrategias de inversión biológica;
  • Estrategias patrimoniales (matrimonio)
  • estrategias educativas;
  • estrategias económicas;
  • estrategias simbólicas.

La efectividad de las estrategias reproductivas depende de las herramientas reproductivas disponibles para los agentes que cambian con la evolución estructural de la sociedad. La sociedad es una contradicción entre los conservadores y los que quieren cambiarla.

El poder político

El poder político se caracteriza por el concepto de "desposesión":

« El campo de la producción política es el lugar, inaccesible al laico, donde se producen formas de percepción y expresión políticamente activas y legítimas en competencia entre los profesionales que se dedican a ello, que se ofrecen a los ciudadanos de a pie, reducidos a la condición de consumidores. »

La política es un campo definido como una profesión política inaccesible al laico. Por el contrario, su propósito es excluirlo para retener el poder. En otras palabras, la política es un campo profesional de producción de capital.

En las sociedades postmodernas, la política es una cuestión de profesionales y por lo tanto inaccesible al "laico". Clientelismo en una perspectiva de consumo electoral, todos los consumidores, el consumidor está condicionado por el consumo haciendo de la política de consumo un mercado cuyos clientes deben ser leales. Así, los más pobres están en las negaciones, de modo que hay una concentración del capital en manos de una "elite política".

La política requiere un hábito particular, es decir, la concentración de un capital específico, que permite que los políticos compartan un conjunto de valores. La política es el lugar donde se puede transmitir el conocimiento.

Uno distingue dos características, a saber, que hay un divorcio social y que la política se convierte en un "juego", lo que significa que hay solidaridad de facto entre los iniciados políticos.

Bourdieu también distingue dos tipos de capital político:

  • El capital de notoriedad personal: el hecho de ser conocido y reconocido en la propia persona.
  • el capital delegado de la autoridad política: producto de una transferencia de poder limitada (el mandato político).

Bourdieu muestra que, según su hipótesis, la política moderna es un mercado que sufre las leyes del mercado, con fenómenos de concentración del capital, exclusión, fabricación de técnicas y discursos políticos, es decir, lenguajes autónomos que nadie puede entender.

Anexos

Referencias